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Alio Die – Aura Seminalis

Alio Die Aura Seminalis

Trascender la realidad. Poseer el conocimiento íntimo de que hay algo más aunque su existencia no se descubra. Anhelar la revelación. ¿Sigue vigente la pulsión sacra?

El hecho religioso, cuyo origen en el amanecer del hombre es tan remoto como cierto, nos habla no solo de control social y de celebración sino también de misterio, de soledad, del asombro primigenio ante lo absoluto. El animal que cobra conciencia de sí mismo y de su entorno a través de una inteligencia superior descubre su insignificancia frente a un universo natural inabarcable y omnipotente. Al tiempo, comprende lo inevitable de la muerte, entiende su esencia caduca y vana. Ambos conocimientos se amalgaman despertando el anhelo espiritual. En su estadio más primitivo, tiene que ver con el terror atávico provocado por la conciencia de una existencia efímera y la búsqueda de una explicación total. De modo innato, entonces, el hombre procede a elevar determinados hechos, lugares o palabras a una altura trascendental, convirtiéndolos en sagrados. Rebasados los límites de la realidad tangible, lo sacro sirve para explicarlo todo, y al tiempo nos tranquiliza, pues concluimos que la vida no puede ser tan miserable como la habíamos entrevisto.

Aunque se acoja lo espiritual, nunca se le puede dar alcance, las yemas de los dedos se acercan torpemente y ni si quiera pueden rozar esa corriente pura y sublime. La imposibilidad de completar ese afán irrealizado hace de lo sobrenatural materia propia para la introspección o el delirio. Desde el principio, el hombre utiliza la música como forma de acercamiento a ese intangible. Así el ritmo repetido que embota los sentidos e induce al trance, o la letanía litúrgica que recita códigos sagrados de invocación y veneración, o el baile extático que al eliminar la conciencia acerca al derviche al más allá. Para el habitante del continente europeo, una de las más antiguas formas musicales que recogen esa búsqueda es el canto llano, la música ritual monódica que se canta en la tradición judeocristiana. La escucha del coro gregoriano en la iglesia es sobrecogedora, el latín entonado de modo grave y monocorde se agiganta cuando reverbera en las cavidades del edificio, la mole enorme y oscura cuya cúpula se eleva afilada e infinita nos hace sentirnos muy pequeños ante la espiritualidad que emana del canto.

¿Sigue viva en los hombres y mujeres de hoy la pulsión espiritual?

El ser humano ha domesticado su entorno. Aunque haya eventos extraordinarios que escapen a su control, son solo excepciones a la sensación generalizada de dominio absoluto sobre la naturaleza. Su organización social también ha evolucionado y es diferente a la de los primeros días. Los mecanismos que velan por la paz social son cada vez más sutiles y sofisticados, y la religión decae, no sirve ya ni como instrumento de control ni como código de conducta. En un mundo tecnificado, pragmático y materialista, el apetito místico podría parecer arcaico y desnaturalizado. Sin embargo, no es así. La contemplación meditativa, la fuerza gravitatoria que sigue ejerciendo la muerte sobre toda la existencia, el misterio del propio origen. Todos ellos son elementos consustanciales a la identidad humana que seguramente expliquen por qué la música sacra sigue ejerciendo una fascinación profunda en las gentes de nuestro tiempo. El caso del compositor estonio Arvo Pärt, uno de los pocos que han logrado la popularidad en vida, así lo acredita. Sus obras de música antigua tintineante que entroncan con el canto gregoriano y la primera polifonía renacentista ponen banda sonora a películas, anuncios y memoriales fúnebres porque, como afirma Steve Reich, “su música llena una honda necesidad humana que no tiene nada que ver con la moda”

Escribir hoy la música que se creó en comunidades monásticas aisladas del mundo hace muchos siglos permite la posibilidad de utilizar instrumentos y un grado de libertad desconocidos en aquel tiempo. En ese sentido, existe una forma de ambient especialmente apta para transmitir y evocar la espiritualidad que llevó a Pärt a apartarse de la música de su época para sumergirse en las raíces musicales de occidente. Se trata del drone o música hecha con drones. Basada en un elemento propio de la armonía, el pedal, consistente en un sonido prolongado y sostenido a lo largo del tiempo sobre el cual se van sucediendo diferentes acordes, la música drone es un género minimalista desprovisto de ritmo que basa sus composiciones por completo en este tipo de sonidos prolongados, también llamados drones. Presente en multitud de culturas y siempre asociado a músicas rituales o místicas, desde el didgeridoo australiano hasta el ison propio de la música bizantina, el drone ha sido utilizado por la música electrónica para lograr sonoridades de una capacidad cautivadora fascinantes.

Quizá una de las cualidades que dotan de espiritualidad a esta forma musical sea su aparente falta de musicalidad. Se ha dicho de la música drone que “está casi tan lejos de lo que puede ser considerado música como puede alcanzarse sin dejar de que sea música”. En ese sentido, cobra un cariz iniciático, un carácter primigenio y radicalmente original. Como si todavía no existiera el sonido y el mundo físico solo conociera el silencio y entonces sonara la música por primera vez. Así alcanzan nuestro oído las piezas de Alio Die, como un alfiler que atravesara al nacer la tela que aún recubre el tímpano. Tonos sostenidos desde los que se va desplegando un crisol de matices y reflejos que se hacen con nuestra emoción al instante. La atmósfera es profundamente reverencial, se agiganta y se torna grave cuando resuena el canto neo gregoriano que ocupa el espacio durante importantes fases de la partitura. Su espiritualidad no queda patrimonializada por ninguna confesión concreta, bebe tanto de la tradición medieval cristiana como de la islámica, y ello no solo por la diversa paleta musical empleada sino sobre todo gracias a su capacidad para alcanzar una pulsión que es congénita a todo ser humano.

La música como vehículo para la experiencia mística. Una  corriente que emociona intensamente y embarga el conocimiento. Cuya belleza única obliga a considerar inaudita la posibilidad de que haya sido hecha en este mundo.   

Alio Die – Aura Seminalis

1 – Sine Tempore Part I

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2 – Sine Tempore Part II

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3 - Sine Tempore Part III

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4 – Aura Seminalis Part I

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5 - Aura Seminalis Part II

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