Diggin’ NYC
Lo publicaba el New York Times hace apenas un año: desde 2003, al menos 80 tiendas de discos han cerrado entre Manhattan y Brooklyn. Dicho así, lo primero que viene a la cabeza es que, efectivamente, el vinilo se encuentra en serias vías de extinción. Sin embargo, Nueva York todavía esconde en sus entrañas un tesoro de acetato y surcos que nos habla de noches infinitas, sellos legendarios y coleccionismo febril. Cubetas y cubetas que bien valen un dolor de riñones. Basements que sacarían los colores a muchas de esas tiendas que hoy lucen hegemonía en la red. En definitiva, una orgía para cualquier amante del vinilo dispuesto a echarle horas aun a riesgo de acabar como el bueno de Seymour en Ghost World. Para aquellos que planeen una escapada y todavía disfruten saliendo a la caza de discos, ahí va un puñado de tiendas.
Academy Annex – 96 N 6th St., Williamsburg (Brooklyn)
Bien organizada y mejor surtida, Academy alberga toda clase de géneros, desde jazz, punk, reggae, rock o soul hasta funk, disco, hip hop, noise o avantgarde. A diferencia de muchas tiendas de la ciudad aquí sí se pueden escuchar los discos, lo que se agradece y mucho a la hora de identificar mil y un títulos. Por lo demás, es relativamente sencillo encontrar clásicos a 4 ó 5 dólares, reliquias a precios asequibles –desde I'll Never Let You Go de William S hasta Music for 18 musicians de Steve Reich, pasando por una copia original del Love Robot o cómo montárselo con un androide en clave disco– e incluso alguna rareza que hoy no la reconocería ni la madre que la editó. En definitiva, una excelente tienda en la que merece la pena echar la tarde y repetir de cuando en cuando. Ya que estamos por el barrio podríamos visitar otras dos tiendas, ambas haciendo esquina con la popular Bedford Avenue: Ear Wax Music en N 5th y Sound Fix en N 11th. La primera cuenta con precios abusivos y la segunda con una oferta más que limitada, por lo que si sobra algo de tiempo mejor quedarse en Academy y seguir rebuscando entre las cubetas.
Dope Jams – 580 Myrtle Avenue, Clinton Hill (Brooklyn)
Dope Jams es acogedora y oscura. Dope Jams vende libros y amuletos, y huele a incienso. Dope Jams es sorprendentemente pequeña, pero de alguna manera consigue reunir una de las mejores selecciones de discos de toda la ciudad. Clásicos y novedades, recopilatorios y reissues perfectamente ordenados por sellos dan vida a un imponente catálogo que lo mismo abarca clásicos de Salsoul, fósiles de Chicago como el Rhythem Method de Mink, las esperadas reediciones de Dj Harvey en Black Cock o lo último en labels como Mathematics, Sistrum o Aesthetic Audio. Dicho esto, Dope Jams también tiene una pequeña pega: los precios. Y es que sin ser una tienda excesivamente cara, resulta más que complicado encontrar alguna ganga, por lo que más vale hacer criba antes de pasar por caja. Por cierto, Dope Jams no siempre es una tienda de discos, pero eso mejor hablarlo directamente con Paul y Francis, los dueños.
House of oldies – 35 Carmine St., West Village (Manhattan)
No cd’s. No tapes. Vinyl rules. Con esta escueta declaración de intenciones luciendo sobre su puerta nos adentramos en House of Oldies o, como dice su tarjeta, the world headquarters for out of print 45´s & lp´s. La frase de por sí suena pretenciosa, pero lo cierto es que en el interior de esta diminuta tienda uno puede encontrar incontables clásicos –más de un millón que dice la web– editados entre las décadas de los 50 y los 70. Por lo general resulta imposible acceder a los singles, pero basta preguntar a Bob por el vinilo que buscamos y él nos lo buscará en su inseparable guía. Los precios son generosos, pero a cambio podemos encontrar discografías completas de según qué artista y joyas como el Why de Carly Simon, el Albatross de los primeros Fleetwood Mac o lo más raro del no menos rarito Brian Wilson. Un dato importante: la tienda cierra a las cinco, cuando Bob decide que ya es hora de ir a casa y cuidar de su mujer, grandma. Sólo por lo entrañable merece la pena.
The thing – 1001 Manhattan Avenue, Greenpoint (Brooklyn)
Cuando uno entra en The Thing tiene la impresión de haberse colado en la guarida de una panda de colgados con Síndrome de Diógenes. Alfombras roñosas, cintas VHS, teléfonos de rosca, zapatos usados, libros viejos… De todo y de nada. Sin embargo, abriéndonos paso entre la maleza y bajando unas empinadas escaleras encontraremos uno de los mayores basements de toda la ciudad. Dicen que las tripas de la cosa esconden más de 70.000 vinilos y todo apunta a que el animalito sigue engullendo día tras día. Los empleados usan mascarilla y el caos reina en los pasillos hasta el punto de que por momentos uno va literalmente pisando los vinilos. Montañas y montañas de discos, muchas de ellas completamente inaccesibles, escondiendo dios sabe qué tesoros sepultados por el polvo y el olvido. Y ahora viene lo mejor: el precio base de cada disco es de 2 dólares, aunque basta llevarse tres o cuatro para que te hagan un descuento. Imprescindible lavarse las manos después de cada visita.
Halcyon, 57 Pearl St., Dumbo (Brooklyn)
Situada bajo el mismo puente de Brooklyn, Halcyon ofrece una selección de vinilos lo bastante heterogénea como para tocar todos los palos y a la vez no profundizar en ninguno. Así, clásicos atemporales de funk o soul conviven estrechamente con lo último en minimal soporífero y otras moderneces. Entre medias podemos encontrar una buena remesa de disco, house americano, techno de uno y otro lado del Atlántico e incluso algún maxi de electro, aunque nada que vaya a colmar las expectativas de los amantes del género. Aparte de esto, la tienda no sólo permite escuchar los discos previo pago, sino que también ofrece la posibilidad de asistir a la grabación en directo de todas las sesiones que luego emiten por Dailysession.
A-1 Records – 439 E 6th St., East Village (Manhattan)
Vieja conocida entre los amantes del vinilo y más concretamente entre los aficionados al hip-hop, género que ocupa buena parte de las cubetas de esta tienda del East Village. Pero hay más, mucho más: electro añejo a lo Arthur Baker, Planet Patrol o Hashim, toneladas de disco clasificado por sellos –y qué sellos: Casablanca, Prelude, West End o Atlantic por citar unos pocos–, una pizca de italo, jazz, funk, soul, curiosidades varias y lo que es mejor: A-1 es uno de los pocos sitios donde todavía se puede encontrar techno y house de la vieja escuela. Los encargados siempre están dispuestos a echar una mano y en caso de duda podemos acudir a unos platos cochambrosos que tienen situados junto a la caja. Eso sí, salvo contadas excepciones los precios hacen justicia a la calidad de los discos, por lo que no es extraño llevarse algún susto a la hora de mirar las galletas. Con todo, se trata de una gran tienda, no ya para acudir regularmente, pero sí para darse una alegría de cuando en cuando. El barrio también acoge otras tiendas como Turntable Lab en E 7th o Ethera en la Avenida A, pero en ambos casos predomina el vinilo sellado recién salido de fábrica.
Downtown Music Gallery – 13 Monroe St., Chinatown (Manhattan)
Por si el auge del mp3 y sus compinches digitales no fuera suficiente, el incremento de los alquileres sigue obligando a muchas tiendas a echar el cierre o, en el mejor de los casos, a trasladarse a barrios más modestos. Éste es el caso de Downtown Music Gallery, hasta hace cuatro días ubicada en pleno Noho y hoy por hoy escondida en los arrabales de la vieja Chinatown. Ya sea en cd o en vinilo, la tienda cuenta con una vasta colección especializada en avant jazz, rock progresivo, electrónica de culto y toda clase de títulos hard-to-find entre los que emergen nombres como los de Neu!, Xenakis, Cage, Tangerine Dream, Eno, Ash Ra Tempel, Can, Stockhausen o The Residentes. Como no podía ser de otra forma los encargados saben latín, por lo que si buscamos algo concreto mejor preguntárselo directamente y rezar para poder llevárnoslo a casa sin hacerle un estropicio al bolsillo. Para los incondicionales del jazz que no queden satisfechos, dicen que en el 236 de W 26th St. Jazz Record Center ostenta un ambicioso catálogo a prueba de coleccionistas insaciables.
Rebel Rebel – 319 Bleecker St., West Village (Manhattan)
Pequeña tienda ubicada en el corazón del Village, Rebel Rebel esconde más de lo que aparenta. Al parecer están especializados en pop y rock anglosajón, pero si tenemos suficiente paciencia casi siempre acaba saliendo algo, desde valiosos recopilatorios como el City to City de Dj Deep o A Tom Moulton Mix del padre del 12 pulgadas hasta decenas de bootegs bastardos y otras rarezas. Si no hay suerte o los precios nos lo impiden, en la misma calle podemos visitar Bleecker Street Records, dotada de dos plantas, gatos perezosos, colosales paredes forradas de vinilos y un fondo de armario más que respetable. El problema, una vez más, son los precios. Y es que salvo que encontremos alguna ganga en la sección de desclasificados -planta inferior a la derecha-, lo más probable es que volvamos a casa con las manos metidas en los bolsillos.
Downtown 304 – 304 Hudson St., Soho (Manhattan)
Downtown 304 podría ser una tienda online al uso si no fuera porque tras ella se esconde Downtown 161, épico distribuidor y a su vez sello por el que han pasado figuras como Kerri Chandler, DJ Sneak, Roy Davis o Romanthony. Por si fuera poco, cada miércoles la tienda abre sus puertas al mundo para que los clientes puedan, cita previa, recoger personalmente sus pedidos. Al parecer esta peculiar costumbre comenzó hace un par de años, cuando Charlie Grappone, dueño de la difunta Vinylmania Records, invitó a buena parte de su antigua clientela a pasarse por allí cada semana. Curiosidades aparte, Dowtown 304 se nutre fundamentalmente de house americano, ya sea en forma de novedades o reissues, así como de algún que otro sello europeo como Clone, Flexx o Innervisions. Tratándose de vinilo nuevo los precios son más que asequibles, especialmente si nos centramos en sellos nacionales. Y aunque en la web dejan bien claro que de ir a comprar a la tienda nada, con un poco de suerte puede que nos dejen darnos una vuelta por los pasillos y, quién sabe, lo mismo nos encontramos a Little Louie Vega, Danny Krivit o Tony Humphries por allí merodeando.
Guillermo M. Ferrando
