Electro-Funk (primera parte)
Resulta muy difícil determinar quien o que disco fue el primero, el origen de todo este meollo electrónico llamado electro funk, quien o que disco deber merecer el título de creador oficial. Complicado también encontrar donde comienza el eslabón perdido de todo un género, ya que prácticamente al mismo tiempo y sin previo aviso surgen simultáneamente en escena multitud de 12″ que ahondaban en un mismo sonido y en unas mismas actitudes. Incluso resulta difícil a veces navegar entre la delgada línea que transita entre ese efervescente electro funk y el primer hip hop de gente como Grand Master Flash. Hubo un tiempo, en el que ambos sonidos se confunden, se retroalimentan, se engullen para seguir adquiriendo sus propios rasgos definitorios.
Nos centraremos solamente en esos primeros compases, los que van de 1981 a 1984, donde héroes de una misma causa, casi sin saberlo, estaban escribiendo algunas de las más brillantes páginas de la historia musical más reciente. Afrika Bambaataa, Juan Atkins, Herbie Hancock …
Kraftwerk y P Funk, fusiones imposibles.
Situémonos en NY. La ciudad a principios de los 80 era un auténtico hervidero de ideas y de experimentación. La diversidad de lanzamientos durante este periodo parecía no tener límites. Eran los tiempos del soul, del funk, del último disco que ya comenzaba a dar muestras de agotamiento y transformación en Eurobeat y luego en Hi-NGR , tiempo de las primeras orgías sonoras en templos sagrados como el Loft o el Paradise Garage. En las calles el panorama es más bien desolador, los chicos de color tienen que crear su propio ocio ante la imposibilidad de acceder a esos elitistas clubs para blancos.
Uno de estos jóvenes blacks, un visionario lider de las duras calles del Bronx, conocido como Afrika Bambaataa, se prepara para invadir el mundo con un nuevo ritmo, su “Planet Rock” , que cambiaría el panorama global de la electrónica posterior desde lo más profundo del corazón negro de Nueva York.
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Para entender mejor el devenir de los acontecimientos posteriores primero tenemos que detenernos en un momento marcado en rojo en el calendario vital de esta historia, un momento crucial. El 3 y 4 de agosto aterrizaban en el Ritz de Nueva York cuatro jóvenes alemanes dispuestos a cambiar la manera de entender la música de muchos jóvenes. Entre el público entusiasta un joven Afrika Bambaataa asiste asombrado al despliegue de sonidos futuristas, minimalismo electrónico y una completamente nueva de la tecnología de lo cotidiano que ofrecían esos teutones que se amparan bajo al extraño nombre de Kraftwerk.
Esos cuatro extraños seres con sus calculadoras musicales y sus robots venidos de un nuevo planeta abren una puerta en el imaginario colectivo de esos chicos del ghetto que, como Bambaataa, verán en los 4 de Düsserdolf un claro referente para intentar producir por el mismo sus propios sonidos. Pero no solo los sonidos robóticos de Kraftwerk hicieron mella en los suburbios de NY, lo que hace tan interesante y rico ese sonido es precisamente esa unión entre dos mundos tan lejanos, casi opuestos, ya que en el otro extremo de la frialdad de Kraftwerk se situaba el funk de los grandes creadores de color, desde Miles Davis a Sly Stone, Herbie Hancock, Stevie Wonder, Norman Whitfield, y por supuesto, por encima de todo George Clinton y brigada marciana del P Funk.
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Ellos fueron los primeros en lanzar la música negra al espacio exterior y el electro-funk es sin duda el fruto de esa unión imposible entre ciencia ficción de serie B, video juegos, marcianadas, la admiración por el perfeccionismo y minimalismo alemán junto a las orgías intergalácticas del P Funk.
TR808, el virus del punk en las calles de NY.
Siempre hubo tipos de color que sintieron verdadera necesidad de investigar y de innovar usando la tecnología que tenían a su alcance. Miles Davis ya lo hizo durante los 60´s, George Clinton durante los 70´s pero nunca esas máquinas habían estado tan cerca del ghetto como lo estuvieron durante los 80´s. Por que ese es otro de los pilares básicos de esta pequeña revolución y que ofreció un espacio perfecto para un gran desarrollo de creatividad. El “Do It Yourself” tan propio de la revuelta punk llegaba al ghetto en forma de caja de ritmos Roland TR-808. Roland Corporation la sacaba al mercado en 1980 como substituta de la antigua caja de ritmos CR-78, en teoría con un sonido más poderoso y mucho mayor “punch” para ser utilizada como herramienta de estudio, con el fin inmediato de crear demos y suplir el sonido de la batería tradicional, y cuyo cliente potencial abarcaba a todo tipo de músicos profesionales.
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Pero dos hechos importantes marcaron el devenir de la TR 808, primero el sonido no se asemejaba demasiado al de un kit de batería por lo que en seguida surgieron detractores y las críticas de los medios especializados del momento se cebaron con la máquina y segundo, la TR-808 aparecía justo unos meses después que la Linn LM-1, la primera caja de ritmos que utilizaba samples digitales, lo que supuso que con el tiempo fuera degradada por esos mismos músicos profesionales que en seguida abrazaron la LM-1. Pero esa misma máquina supuso una auténtica revolución en las calles del ghetto. Un artefacto perfecto para los que no tenían voz que les ofreció un medio mediante el cual poderse expresar, y a un precio más que asequible para esas economías de supervivencia, lo que permitió que unos cuantos valientes pudieran ver la luz en las oscuras calles de Nueva York.
Electro Primerizo.
Pero para que en Mayo del 82 explotará en la escena neoyorquina el seminal “Planet Rock” de Afrika Bambaataa & The Sonic Force, tuvo que haber una serie de lanzamientos durante los meses anteriores que ayudaron sin duda a que esta eclosión tuviera lugar y a que muchos artistas se decantaran por este sonido.
Temas como D Train “You Are The One For Me” o Stone “Time”, ambos temas publicados a finales del 81 con una clara vocación disco pero donde el funk y una potente base, sobre todo en la versión instrumental de Time, comenzaban a salpicar las calles con el germen de un nuevo sonido.
D Train “You Are The One For Me”
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Pero sin duda hay un tema que supuso una pequeña revolución en la escena, un tema con muchísimo sentimiento y una base que se deconstruye al principio, y que sin duda abrió las puertas al electro funk posterior. Peech Boys “Dont´Make Me Wait” supuso un punto de partida en la creciente escena e hizo que muchos productores se fijaran en la compleja construcción del tema y mimetizaran estas ideas. El grupo formado por Bernard Fowler, Michael de Benedictus y Larry Levan cosechó un inesperado éxito con este tema que llegó incluso a colarse en el top 50 del chart de los British Pop. El virus del electro funk comenzaba poco a poco su conquista del subsuelo neoyorquino.
Peech Boys “Dont´Make Me Wait”
Comienza 1982 y algo en la escena de Nueva York parece que esta cambiando definitivamente. Dos lanzamientos comenzaran ya a ahondar en ese primigenio sonido cargado de sentimiento, utilizando incluso en los títulos referencias claras al electro y al funk (sin estar todavía catalogadas como electro-funk, pero se piensa que ambos discos ayudaron a acuñar el término). Shock “Electrophonic Funk” y Electrick Funk “On A Jorney (I Sing The Funk Electric)” comienzan a dar sus primeros pasos sin saberlo hacia los ritmos rotos y los breaks. Incluso en la galleta de Electric Funk se puede leer la premonitoria consigna “It´s Electrik Funk”. Pero estos temas todavía no se ven como un género nuevo, si no como rarezas dentro del disco music que se bailaba sin compasión en el Loft de David Mancuso, que por ejemplo fue de los primeros en pinchar hasta la extenuación ese “Electrick Funk”.
Electrick Funk “On A Jorney (I Sing The Funk Electric)”
Afrika Bambaataa – Planet Rock.
Después de una visita a África (viaje que ganó de pequeño en un concurso celebrado en su escuela ) que le marcó sobremanera, el joven Kevin Donovan decide cambiar su nombre por el de Afrika Bambaataa Aasim. Bambaataa siempre había sentido una especial admiración por los vinilos, herencia directa de Kool Dj Herc y rápidamente se convertirá en el maestro de los discos gracias a la gran colección que poseía, alma de las parties callejeras donde se labró una gran reputación, que le llevaría a ser nombrado rey de su “Zulu Nation”, donde se daban cita regularmente otros djs, raperos, b-boys, grafiteros y jóvenes talentosos siempre bajo un prisma completamente pacifico, dedicados por entero a expresarse mediante su arte y no por la violencia.
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Alli el bueno de Afrika Bambaataa ofrece compromiso y responsabilidad en pos de la comunidad en las ya míticas Block Parties, fiestas que se improvisaban en los parques del sur del Bronx gracias a sound systems rudimentarios que los propios djs construían y aportaban para el desenfreno general. Cuela entre los ritmos futuristas de Kraftwerk discursos de Malcom X o Martin Luther King, fragmentos de rock, música sinfónica, electrónica japonesa, calypso y por supuesto mucho funk y soul que hacen mella sobre los oídos de una audiencia entusiasta.
Sin duda además de sentir esa proclamada devoción por Kraftwerk otro grupo parecido en intenciones a los alemanes supuso una enorme inspiración para el gigante Bambaataa. Se trata de la Yellow Magic Orquesta de Ryuichi Sakamoto, a los que recurría habitualmente como quedó registrado en el famoso “Death Mix” que publicaba en 1983 y donde incluía la versión que hicieron los japoneses del “Firecracker” de Martin Denny´s. Los YMO serán por tanto protagonistas involuntarios de esta historia ya que anticiparon muchas de las ideas que más tarde plasmarían los de NY tal y como se puede escuchar en “Riot In Lagos” que databa de 1980 y se intuye ya esa base que caracterizará el ulterior código genético del electro.
YMO – Riot in Lagos (Budokan 1980)
Así pues con todo este panorama en el espectro auditivo de Bambaatta, en mayo de 1982 veía la luz a través del sello Tommy Boy uno de los primeros temas que planchaba (por aquella época ya había publicado algún tema más enfocado al hip hop más reaccionario) y que llamaría “Planet Rock”. Pero Bambaataa y sus Sonic Force no estaban solos, hay dos blancos con ellos. Jonh Robie, pionero en la utilización de samples digitales y que aparece en los créditos del disco como compositor del tema, a los teclados y Artur Baker, que produjo este extraño tema utilizando un TR-808 (que habían alquilado por solo 20 dólares los del ghetto gracias a un anuncio en un periódico local), manipulando de manera prodigiosa la estructura de los ritmos para crear un engendro sonoro con personalidad propia, sonidos robóticos, mucho funk y una base que rompía con los cánones establecidos hasta entonces.
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Pero Planet Rock no solo supuso una revolución en el hallazgo del esqueleto del electro, si no que además se convirtió en la auténtica punta de lanza de otra de las grandes revoluciones dentro de la electrónica, el sampleado. El retroalimentarse de ideas y sonidos ya creados para darles una nueva visión y seguir creciendo y rompiendo fronteras. “Planet Rock” es en su esencia un collage sonoro que supone un verdadero y sentido homenaje a los 4 de Düsseldorf, y que da una clara muestra del impacto tan grande que tuvo en las calles de los suburbios de New York la música fría y calculadora de los alemanes.
La melodía principal la toman directamente de “Trans Europe Express” mientras que los patrones de ritmo provenían de “Numbers”. Aparecen también breves momentos del “Super Sperm” de Captain Sky, otro de los grandes abanderados del P Funk más lujurioso. Y si escuchamos con más detenimiento, junto a una voz hipnótica que dispara rimas precisas, ruidos y chasquidos de nave espacial que se cuelan casi sin quererlo y un nuevo tributo, esta vez en forma de sample de The Mexican, titulo que copia directamente el estribillo de spaguetti western de Ennio Morricone para aplicarlo a la guitarra.
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El disco fue grabado en NYC en los Estudios Intergalactic. Como anécdota durante la grabación del tema, Artur Baker y sus chicos se vieron presionados para grabar el tema con la mayor celeridad posible ya que un dj local David Arzar, famosillo de la escena Neoyorquina, tenía reservado el mismo estudio para un nuevo trabajo. Tal fue la presión del tipo en cuestión, que un avispado Artur Baker invitó al dj junto a su promotor que también andaba por allí, Tom Goodkind, y el correspondiente técnico de sonido Jim Toht, a hacer las vocales del disco para poder acabar lo antes posible. Así pues, las voces que cantan en el tema el “Rock it don´t stop it” pertenecen a estos tres personajes que sin quererlo colaborarían en uno de los grandes discos de la electrónica y de la música en general.
La fusión utópica y en este caso completamente casual entre ese mundo de blancos (Artur Baker) y las calles de los chicos de color (Afrika Bambaataa y sus Sonic Force) había dado sus frutos. Además sería precisamente el dj de la conocida Fun House, club latino de los bajos fondos donde ni si quiera tenían permitido el acceso los blacks, quien acabaría de darle el espaldarazo definitivo al tema.
Jonh “Jellybean” Benítez, que así se llamaba el dj en cuestión, pinchaba normalmente las promos que Baker le pasaba, haciendo del Fun House una especie de banco de pruebas de los futuros éxitos en las noches de Nueva York. “Jellybean” quedaría fascinado por el despliegue de breaks que contenía el Planet Rock y pincharía hasta la extenuación el tema tanto en el Fun House como en la emisora donde trabajaba los fines de semana, casualmente la emisora más popular de Estados Unidos en aquellos tiempos: WKTU.
Planet Rock supuso ciertamente el final de una era y el comienzo de otra donde las estructuras y la manera de entender la electrónica nunca volvería a ser igual. El tema no parece un pequeño puzzle sonoro si no que suena uniforme y potente, música futurista que transmite desde la matemática precisa de un ritmo nuevo y poderoso.
Afrika Bambaataa & The Soulsonic Force – Planet Rock





