Clark + Tim Exile @ 4Seasons
Pese a no ser grandes amantes de las macro salas repletas de lucecitas, máquinas de humo y demás parafernalia circense y con el pretexto de presenciar los directos de los británicos Tim Exile y Clark, nos convencimos para acudir a la archiconocida sala Fabrik de Madrid, excusa razonable para hacer el sacrificio. Sin centrarnos en cualquier otro artista (o “artista”) del cartel bautizado como "4Seasons Special Summer" y olvidando el contexto que nos rodeaba, nos centramos única y exclusivamente en el aspecto musical de nuestros dos objetivos.Tim Exile, improvisación como fundamento.
Segunda ocasión en la que podemos presenciar la actuación del inglés Tim Exile. Tan sólo unos meses atrás nos dejaba con la boca abierta en el Batofar de París con un increíble y dinámico directo en el que nos presentaba su nuevo trabajo con no más de tres meses en el mercado ("Listening Tree", 2009) tanto en Warp como en Mu-ziq. Esperábamos así, una actuación bastante similar, quizá no con muchas esperanzas de ver algo muy diferente al anterior. Pero como todo buen músico, Tim Exile es la excepción que confirma la regla. Gracias a la cantidad de improvisación en la que se basa cada una de sus actuaciones hace de estas un live de lo más dispar y atípico a cualquiera que uno ya haya presenciado anteriormente. El de Warp no paró inmóvil ni un segundo, acompañado por multitud de hardware (si, joystick incluido) exprimió su material a conciencia. Se ganó a los pocos que acudieron a curiosear gracias a la habilidad para crear loops rítmicos con cualquier sonido ambiente. A diferencia de su pasada actuación, en esta ocasión Tim Shaw decidió bombardear al público con una mayor dosis de espontaneidad y ruidismo, alargando y modificando los ritmos a placer hasta llegar al marco del drill n bass o incluso del breakcore desenfrenado, mucho más cercano al “Tim Exile's Nuisance Gabbaret Lounge” de Planet Mu que a su "Listening Tree" . Seleccionó así, tan sólo dos piezas vocales y al menos reconocibles de su último álbum, Family Galaxy y Dont Tthink We Are One, que para sorpresa del invitado ya tenían sus seguidores entre el escaso público que se amotinaba en primera fila. Corroboramos una vez más que el británico ofrece uno de los directos más atrayentes del panorama electrónico actual. Cincuenta minutos de lo más cautivadores, tanto como para repetir una tercera vez.
Clark, el bleep dominante.
El siguiente (y principal responsable de nuestra visita a la macro sala) fue el también warpiano Chris Clark, un tipo más serio y pacífico que el alocado Tim Exile y a su vez con un sonido más regulado. Durante el tramo final del directo de éste último, Clark se apostó en su posición para ser presentado por su compañero a grito de vocoder, el gran Clark entra en escena. Breve intro ambiental para confirmar el buen sonido de la sala pequeña y pertinente descarga de ritmos rotos. Bajos atronadores y una amalgama de sonidos descompasados que engendraban un ritmo propio. Dos temas para calentar a la poca audiencia reunida y rápidamente llegó el repaso a su último trabajo "Growls Garden" (Warp 2009) que sirve como tónico hasta el lanzamiento del esperado "Totem's Flare" (también para el catálogo de Warp). Un nuevo disco con tan sólo seis piezas que en ocasiones se alejan de la impresionante IDM a la que nos tiene acostumbrados el de Hertfordshire. En este trabajo Clark parece centrarse en compases más lineales y regulares que no alcanzan esa textura gélida de "Body Riddle" (Warp, 2006) pero siempre con un trasfondo lleno de oscuridad. Growls Garden fue el primer tema elegido para dar presentación de este último álbum. Un vocal pegadizo interpretado (no en esta ocasión) por el propio Chris Clark y una melodía que puede recordar incluso a ese Anthony Rother que empezaba a divagar entre el bien y el mal. Pero para dejar claro que Clark no va (de momento) por ese confuso camino ya estaba ahí Distant Father Torch con una sonoridad densa y rugosa que no cesa de estirar y contraer las melodías. Seguirían Seaweed y algún que otro tema que inclusive rozaba más el techno áspero de "Turning Dragon" (Warp 2009). Un gusto poder disfrutar del enérgico beat de Gong Roughage con un sonido a la altura de las circunstancias. Probablemente el tema más potente de todo el álbum, ritmo acelerado y bajo de lo más marcado, olvidamos los ritmos rotos para centrarnos en una contundencia a la que nos empieza a habituar, bienvenida sea. Así como bienvenidos sean los directos centrados en un arsenal de hardware lejos del matematizado y sobrio portátil, ovación para ambos.
Adrián Líndez
