Code Summer Festival
Juan Atkins.
A lo lejos avanza hacia nosotros parte importante de la historia del techno. El Originator como le bautizaron en Detroit. El Godfather. El primero que dio forma y fondo a un estilo que sigue en plena vigencia a día de hoy. Él creó este gran monstruo llamado Techno. En cualquier rincón del globo terráqueo, un chico puede poner un vinilo de Juan Atkins y volverá a sentir como el futuro está ya aquí. Ahora lo tenemos sentado junto a nosotros, atrapado por un rato en la órbita Modular. En las distancias cortas se le nota a ratos ausente, viajando en su mundo de Rolands, techno-rebeldes y robots. Tras un aspecto frágil se esconde un interlocutor cercano que, tan rápido pierde la concentración en lo que estamos hablando, como cae cautivado ante la visión de un Iphone de nueva generación o se le encienden los ojos al hablar de Parliament. Así es Atkins recién levantado. Anoche estuvo pinchando en un club del centro de Madrid y está noche se meterá de nuevo en esa nave nodriza de la electrónica a la que llama Model 500.
![]() |
![]() |
Qué mejor manera para romper el hielo, que hablar de como le fue tras los platos anoche, “La noche no estuvo mal… ¿El público español?… siento que al público español le gusta más escuchar que bailar. Bailan poco. Los japoneses, por ejemplo, bailan mucho más, son muy apasionados y leales también”. “El techno era la música del futuro, la música que trataba sobre el momento, sobre el ahora. Espero que, con suerte, los próximos discos que haga se escuchen también dentro de 20 años y sigan manteniendo toda su vigencia”. Nos aclaró el por qué de llamar "Huesca" al tema que ha anticipado de su próximo LP, “Huesca hace referencia solamente al nombre del hotel donde estábamos alojados cuando grabamos este tema, el Hotel Huesca. Nos juntamos todos en la habitación y allí surgió el track”. Y confirmamos que uno de los grandes íconos discográficos vuelve a la acción de la mano de su creador “Metroplex, si, voy a volver a editar con Metroplex. Ahora, mientras hablamos, estoy metido en todo el engorroso trámite legal de volver a refundar el sello, ya sabes, asuntos legales para poder exportar de nuevo los discos que publique por todo el mundo.”
Tras más de dos décadas de trabajo en solitario, y desde hace unos años, varios agentes de UR secundan a Juan en labores de producción, Mad Mike, Dj Skurge y el gran amigo de Atkins, Mark Taylor, le acompañan en sus giras por todo el mundo. “Si, ahora que Model 500 es un grupo, me resulta más divertido trabajar y colaborar con otra gente. Hace que trabaje mucho más motivado”. “ Model 500 nació justo cuando acabó Cybotron. Con Model 500 comencé por primera vez en solitario y sí, he trabajado en otros muchos proyectos, pero sin duda Model 500 es donde he ocupado la mayor parte de mi energía, por lo que, definitivamente, es el trabajo más importante de toda mi discografía”. Durante la charla, surge la obligadísima pregunta por su antiguo compañero de fechorías en Cybotron, aquel que se escondía bajo el alias 3070, Rick Davies, al que le perdimos la pista tras un par de extraños LP´s en Fantasy (el último en 1995 utilizando el nombre de Cybotron, "Cyber Ghetto") y una más que desconcertante página web “¿Rick Davies? Sí, no hace mucho, precisamente, hablé con él. Está bien, metido en sus cosas, ya sabes. No le gusta mucho que se hable de él, es un hombre que protege mucho su privacidad, pero sí, sigue localizable.” Hacemos mención a los viejos tiempos en la radio cuando la santísima trinidad (cuarteto porque también andaba por allí Eddie "Flashin" Fowlkes) regentaban su propio programa en Radio Rapublica, la radio auspiciada por R&S “Radio República era aquel programa de radio que tenía la gente de R&S, alrededor del 94, en el que compartía estudio con Derrick May y Saunderson. Lo pasábamos en grande”. “ Renato y Sabine simplemente me llamaron un día por teléfono (antiguamente era la manera más usual de contactar con un productor, el teléfono de contacto que aparecía en las galletas) y me dijeron si quería hablar de negocios con ellos, publicar en R&S… Así de fácil y así de simple”. Tampoco conseguimos saber mucho más sobre su poco apego por la TB 303, de la que llego a decir en una entrevista que nunca tendría lugar en su estudio. “Nunca me gustó demasiado la 303”
![]() |
![]() |
La más que obligada pregunta sobre la omnipresente crisis, que como siempre parece un estado permanente que sobrevuela siempre Detroit “Crisis… Detroit ha estado sumergida en una crisis desde hace más de 40 años. Detroit fue una de las primeras ciudades en entrar en crisis económica, así que, ahora que el resto del mundo está sumergido en la misma clase de crisis, para nosotros no hay mucha diferencia”. Recordamos aquellas míticas batallas entre jóvenes en Detroit, piques entre colectivos que al principio de los 80´s se enfrascaban en pequellas batallas para ver quien formaba la fiesta más aclamada. Por un lado, Direct Drive, formado por Delano, Darryll Shannon, Al Ester y Duane Bradley. Por el otro, Deep Space, el otro contendiente, integrado por Derrick May, Eddie Fowlkes y Atkins. "Recuerdo aquellas batallas entre colectivos en Detroit. Deep Space contra Direct Drive… Decidimos organizar algo especial, porque era habitual competir por ver quien llevaba el mejor equipo y montaba la mejor fiesta. En aquellos tiempos tenías que llevar tu propio equipo, los platos, los altavoces… hacerlo todo tu mismo y solíamos competir todo el tiempo. Así que organizamos esa gran fiesta para acabar definitivamente con aquella rivalidad. Teníamos un arma secreta que los destrozaría… llevamos una 909 y empezamos a mezclar los ritmos que sacábamos de la máquina con los vinilos… ¡Y la gente se volvió loca! Por supuesto, ganamos la batalla (risas)”. Los ojos de Atkins brillan por fin con una pasión inusitada. Le hemos traido uno de los míticos discos de Parliament, uno de los grandes combos que lideró el inigualable George Clinton. “Oh… ¡Parliament! No me puedo creer que traigas este disco… Recuerdo cuando empecé a ser fan de hip-hop, estaba en la tienda buscando discos y lo vi en la pared, allí colgado y me dije… ¡oh dios mío! (risas). En aquel tiempo no sabías muy bien de que iban todos los discos que salían. No había mucha información. Pero… ¡esa portada! Este disco ni siquiera llegó a sonar en la radio, pero tiempo más tarde lo escuché y ya no pude conseguirlo. Muchas gracias”.
Code Summer Festival.
Si la salud de la electrónica añeja se midiera por la cantidad de público que acudió a tal inusual acontecimiento, deduciríamos rápidamente que se encuentra ingresada en la UVI en un estado casi vegetativo. El interés que despiertan los pioneros (en muchos casos) de todo este tinglado que veneramos, es mínimo. El experimento fracasó desde su concepción, alejada sin duda de la misión de difundir las raíces, y engullidos por el único fin de rentabilizar económicamente la historia de la electrónica. Parece como si la gallina de los huevos de oro comenzara a dar síntomas graves de agotamiento. El filón se acaba para todos estos que solo se mueven atraídos por el vil metal y un reconocimiento inmerecido que nunca llegará. Pero centrémonos en los verdaderos protagonistas de la, posiblemente, última gran noche de techno en Madrid.
![]() |
Así, fue en el área de Chicago donde se abrió nuestra velada, en la llamada zona Black Box de la mano de Farley Jackmaster Funk. El grande de Chicago centró su selección en sus clásicas y archiconocidas producciones que ofreció, no con una gran técnica, a apenas una veintena de madrugadores asistentes. Un panorama desolador que pasó totalmente a un segundo plano al escuchar clásicos (fáciles o no) como "Move your Body", "House Nation", "Goodlife" y provocar una histeria generalizada. Ese house repleto de temas vocales con un soul y funk que recorren la espina dorsal erizando todo el vello imaginable. Para nosotros, un lujo el disfrutar de un emblema como Farley Funkin' Keith en un ambiente de lo más familiar. Shake your body!!. Pasamos a la bautizada como Detroit Area para revivir el directo de Model 500, quienes directamente optaron por elegir su horario ante el despropósito organizativo, negándose en rotundo a tocar a la hora programada por lo desolada de la pista en ese momento. Así que para amenizar la espera nos encontramos en el camino una descarga de dubstep e incluso IDM de la mano de Surgeon. Lejos del discurso usual al que acostumbra siempre que aterriza por aquí, Anthony Child, sorprendió esta vez para bien, con una sesión que olvidó el techno de Birmingham y donde dio rienda suelta a su creatividad y a su pasión por la electrónica más introspetiva. Boards of Canada, Monolake, Shiver y demás música sesuda que amenizó la larga espera hasta Model 500.
![]() |
Al fin Juan Atkins invadió el escenario con sus inseparables, Mad Mike, Dj Skurge, Mark Taylor y Cornelius Harris en su papel habitual. Lo que acontece a partir de aquí es un discurso lleno de clásicos tan previsibles como necesarios. El repertorio del cuarteto de Magic Juan comenzó conduciendo a toda velocidad su "Cosmic Car" para seguir con joyas de su discografia como "No Ufos" o "Raindace". La descarga de electro y techno made in Detroit, se vio eclipsada negativamente por el insultante sonido de la sala principal, que llegaba a saturar los graves hasta la saciedad e incluso hacía no distinguir las voces de un Juan Atkins, de lo más hiperactivo. Maravillas de Cybotron como "Alleys of Your Mind", "Clear", "R", la profundidad abisal de "Starlight" o un sorprendente y maravilloso "The Chase", melodía gloriosa e impotencia por las deficiencias del sonido. A pesar de la sobredosis de actividad del líder Juan Atkins, el directo resultó poco dinámico, debido a las extensas pausas que se sucedieron entre cada tema, motivados por los intentos desesperados de los músicos para lograr reconducir un sonido que se les había puesto en contra desde el principio. A pesar de todo, “Detroit is in da house!”
Los de Atkins dieron el testigo a su tocayo Alan Oldham, el mítico dibujante que desde el primer vinilo pasó como un torbellino por la sala, techno arrollador a una velocidad de espanto. Momento idóneo para hacer un receso. Volviendo a Chicago, Marshall Jefferson andaba recogiendo algo de público al ritmo de "Jaydee - Plastic Dreams". Pero fue realmente el enorme Frankie Knuckles quien logró acaparar mayor número de asistentes, incluso el mismísimo Jeff Mills se paseó a ojear al colega. El apodado padre del house, quien todavía andaba renqueante de su reciente convalecencia, no dudó en sacar brillo no solo a su maleta (Robert Owens, Satoshie Tomie, Rhythym is Rhythym – Strings of Life) sino a sus conocidas producciones tales como "Back In The Day", "The Whistle Song" y además -sino era él sería otro- versión del fallecido Michael Jackson incluida. El siguiente capítulo lo firmo Kevin Saunderson de nuevo en el estado de Michigan. El de Brooklyn ofreció un set de techno al uso, 4×4 sin florituras y muy pistero, un tanto lineal pero sin perder en ningún momento ni la velocidad ni el ritmo.
![]() |
Y para el final de la noche, ahora si, turno para el cabeza de cartel, la lagartija de Detroit: Jeff Mills. La historia de Jeff Mills va ligada intrinsecamente a la historia del techno. La de una vida entregada por completo a ese sonido que en sus manos siempre alcanza una nueva dimensión. Obsesionado con su arte y con aquella frase que mencionó una vez en una entrevista “Demasiada gente viviendo del techno y muy pocos intentando romper sus fronteras y hacerlo evolucionar”. Se puede ser más o menos afín a su filosofia sonora, pero es incuestionable su afan por seguir proponiéndose nuevos retos. En el universo techno, sin duda alguna, están todos los demás y luego está él. Enrolado en esa frenética batalla de la superación personal, de la creatividad como arma y la tecnología como un “gift” que tiene que saber utilizar y potenciar. Alejado ya de sus aventuras espaciales como X-101, ahora sus sesiones son mucho más terrenales, ya no miran al espacio de reojo sino que confecciona una unidad formada por pequeñas partículas sonoras, un gigantesco puzzle donde el de Detroit se sumerge y va ensamblando las piezas como si de un artesano se tratara dotando al entramado que confecciona de su adn personal. Da igual que disco ponga, que acabará sonando a Mills. Dos horas de intensidad y ritmo frenético, de precisión y de una rápidez en sus movimientos y en sus manos inalcanzables para los demás mortales. Ni un segundo de descanso, ni una mirada al frente, no hay tiempo que perder, como si de su última sesión se tratara. The Wizard ofreció un set que depuró la pista de despistados. Una intro espacial avisaba a los neófitos de lo que se les venía encima: la perfecta definición de techno minimalista, para los que aun insisten en prostituir la palabra. Techno hipnótico, cerebral de ese que se clava más en el alma que en el corazón, más dirigido al pensamiento que al baile. A velocidad de infarto ensambla pequeños fragmentos de sus Axis, roba sonidos a los precursores de lo mínmino como Vainio y su discípulo Sleeparchive, fragmentos de Hood, coje prestados ácidos a Wink, o del techno progresivo de los Token. Se trae de casa sus propios loops y remezclas que fabrica para la ocasión, como ocurrió con "The Bells", del que sonaron algunas partes pero nunca la archiconocida melodía. Incluso se atreve a acabar la bacanal sonora que ha montado tirando de su inseparable Roland, y emulando míticas melodías como la del "Tranquilizer".
Tan tópico como real, Jeff Mills es Jeff Mills, y le damos gracias por seguir siéndolo.







