Electro, techno, idm, acid, dubstep… sería inútil intentar resumir la cantidad de estilos que pueden abarcar las noches AF. Es innegable que a día de hoy estas dos iniciales no equivalen únicamente a una de las mejores fiestas de la capital, sino también a uno de esos eventos que se señalan con mucha antelación en el calendario; esa clase de encuentros que recuerdan a tiempos lejanos cuando la palabra “club” aun tenía ejemplo palpable en la noche. Desde su segunda etapa Analogical Force ha cosechado toda una oleada de buenas críticas ya que naciendo de la pasión por la música ha llegado a convertirse en uno de los pulmones de la cancerígena escena electrónica de la capital. Resumiendo brevemente algunas de las últimas figuras que han aparecido en los carteles de AF -en letras mayúsculas- podemos citar a DMX Krew, Rob Hall, Adam X, Ancient Methods, o Ed Chamberlain entre muchos otros. Palabras mayores.
Para este último evento el gran invitado fue el llamado “Jimi Hendrix de la 303“. Mike Dred aterrizó en Specka dispuesto a hacer girar los platos con una maleta digna de un museo. Es por ello que la pasada noche pudimos sentenciar dos claros culpables de alteración del orden público. En primer lugar uno de los residentes y responsables de las fiestas Analogical Force junto a Svreca, Pervert. A estas alturas lo único que no necesita este mezclador es una innecesaria presentación. Es bien sabido que Pervert ha conseguido despuntar y llamar la atención de todos aquellos que han tenido el privilegio de asistir a alguna de las fiestas Analogical Force, gracias a discursos basados en el techno, electro e idm. Es incuestionable que un residente debe tender la mano al invitado, para allanarle el camino y dejarle la pista preparada. Pero en esta ocasión Pervert arrancó los primeros y tempranos gritos de un público hambriento de beats. No solo le bastó con animar a la congregación sino que gracias a una sesión con un ritmo vertiginoso y una selección que hacía presagiar los mejores augurios (Aphex Twin, Gescom, Autechre, Scorn, o producciones del propio Mike Dred), benefició al invitado de tener la pista preparada para maltratarla a placer. Una sesión digna de ser grabada y escuchada hasta rallar el archivo.
Y tras ello, el culpable de la violenta bacanal, de la orgía desenfrenada, del caos más absoluto, redoble para el indomable Michael C. Cullen. El que fuera compañero de Richard D. James en proyectos como Universal Indicator, apareció bajo la máscara de Mike Dred para, sin miramiento ninguno y con una desvergüenza total, sumir a la sala en una tormenta de techno, acid, rave y hostilidades varias. Aunque el de Lowestoft en un primer momento no
saludó con la velocidad que se esperaba, paulatinamente comenzó a subir el tono hasta lograr zarandear a la pista de un lado a otro. Temas como el archiconocido “Freak” de LFO fueron los primeros avisos del británico. A medida que la gente enloquecía, el también conocido como The Kosmik Kommando decidió subir el ritmo y la contundencia, los bmps se aceleraban a una velocidad desbocada y con ellos los gritos del público el cual aun desconocía la que se venía encima. Cuando nos quisimos dar cuenta aquello parecía más un campo de batalla que una pista de baile. Los feroces beats de “The Garden Of Linmiri” de Caustic Window retumbaban en la sala, la demencia había comenzado y continuaría con descaros como “Humanoid Must Not Escape” firmado por la misma pareja. Todo un recital de techno y sucedáneos acompañado por los consecuentes saltos de aguja provocados por un público al borde del paroxismo. E incluso rozando la beatificación –por parte de los presentes- Mike Dred despachó discos como el gran “Digeridoo” de su compañero en Rephlex, Aphex Twin, temas de F.U.S.E a base de 303, o Analords varios. Sin olvidar esos ramalazos de acid corrosivo que hacían enloquecer a todo ser viviente. ‘The Mighty Dred’ arrasó la sala con un vendaval de rave e hizo recordar a los presentes el significado de “solemnidad” y cultura musical.
Hasta el mero hecho de escribir unas líneas sobre esta fiesta produce una satisfacción especial, la necesidad de contar lo acontecido, de hacer saber que en Madrid existe un reducto de calidad y que gracias a este tipo de propuestas podemos afirmar a viva voz que existe una verdadera escena. Y sobretodo subrayar que “Madrid is not Goa“.
Adrián Líndez.
Imagen: AnalogicalForce
